Qué harÃas si la vida te pone trabas, si en mitad de tu camino te encuentras una piedra que no te deja pasar, podrÃas apartarla con tu pie sin problemas pero prefieres no hacerlo, porque sabes que si lo hicieras continuarÃas un camino cual no sabes dónde desemboca, que tu mirada se pierde en el infinito porque te niegas a mirar atrás, porque piensas que si te agachas y recapacitas serás mas maduro y no correrás el peligro de seguir adelante.
El suelo arde al igual que tu corazón por las ganas de vivir, te levantas de un salto y miras al cielo, ves rayos de luz surcando el cielo y atravesando las nubes como si no hubiera nada de por medio y entonces piensas “qué demonios, yo también puedo hacer eso”, asà que apartas la piedra que hay en mitad de tu camino de una patada, echas a correr con todas tus fuerzas y saltas al vacÃo, al viejo precipicio que se formó en tu mente por culpa de viejos recuerdos, vuelas surcando el cielo como si tal rayo de luz fueras, gritas de forma descontrolada porque no aguantas la felicidad de tu interior y quieres romper con todo, tomas rumbo de cabeza al espacio y agarras velocidad…, ves como las estrellas pasan a toda velocidad a tu alrededor, no tienes fin, no tienes destino, quieres volar porque tu imaginación te lo ha permitido una vez mas, otra vez…
Rompes con los dichos comunes como que nadie puede ser feliz si no es ayudado, llegas a la luna y coges un poco de tierra, entonces vuelves a tu mundo sin haberlo esperado, tienes los pies en el suelo…, has vuelto a agacharte y a sentarte sobre él, pero ésta vez no es cálido lo que llegas a palpar o a sentir, es algo frÃo como el hielo, entonces, coges del puñado de tierra lunar que tienes en la mano y lo dejas caer grano a grano sobre tu cabeza…, grano a grano…
Y vuelves a soñar,
Vuelves a soñar…
« Se me ha perdido un pendiente Y yo me pregunto cuántas vidas se perdieron »
