Empezastes a correr por el estrecho callejón yo fuí tras de ti y pude agarrar tu camiseta, te detuvistes bajastes la cabeza pero ni siquiera te girastes.

- ‘Eh…, lo siento.’ Dije.

Seguías sin girarte pero con intención de escucharme, es lo que deducí por tu postura de no marcharte pero tampoco mirarme a los ojos.

- ‘Eh….’ Acaricié su espalda con la llema de mis dedos y ella permanecía quieta, en silencio bajo la penumbra de la noche y la sombra provocada por los edificios que nublan la luz de la luna volcando asi sobre los dos un manto de oscuridad, tristeza y vacío del alma…

- ‘Verás es que…, sé que con las palabras no soluciono nada, las cosas no funcionan así, tampoco puedo darte de un momento para otro lo que quiero para ti porque es algo demasiado precipitado, tampoco te diré de qué se trata y posiblemente quieras marcharte cuando termine de hablar, pero sólo quiero decirte que te quiero y perdona por ser tan…’

- ‘¿Idiota?.’, contestó ella.

- ‘Si’, respondí. Entonces ella retrocedió medio paso hacia atrás y pude sentirla mas cerca, como si su alma se muriese por fundirse con la mia y sentir el calor que nos ha acompañado cada día a lo largo de todo este tiempo.

Una suave brisa corría a nuestros lados, nos enfriaba las manos y aproveché para acercarlas a las suyas, entonces agarró mis dedos levemente sin soltarlos, pero aún podían desprenderse mis manos de las suyas en el momento en que alguno de los dos quisiera, sentí que tenía una oportunidad para poder explicarme.

- ‘Yo…, disculpa, hablo muy pausado…’

- ‘¡No te disculpes más!.’ Me gritastes mientras soltabas mis manos instante en el que sentí miedo y me mirastes a los ojos.

- ‘Siempre tan…, idiota.’ Me respondió ella.

Pegó su frente a la mia y oí un pequeño susurro, ‘te quiero’ dijo…, ví entonces una luz enfocada sobre nuestros pies, es tu momento aprovechalo.

Metí mis brazos por su cintura y la abracé suavemente, empecé a llorar con disimulo pegando mi cabeza a su hombro, afortunadamente no escuchó mi llanto, no quería que me viese llorar mas para no provocarle algún daño mas…

Me encontraba sin palabras justo en el momento que sentí que ella necesitaba escucharme.

- ‘Verás es que de verdad, yo me enti…, no perdona, tu eres quien debe entenderme, no te estoy pidiendo que sepas como soy yo, cada uno es como es, no es un acto egoista a ver es que…, no consigo explicarme.’

- ‘Shh…’.

- ‘No, déjame hablar, por favor, Te quiero, sólo quiero que eso…’. Pude responder.

- ‘Sé de lo que hablas.’

Alzamos nuestras cabezas cerramos los ojos y empezamos un pequeño beso, que acabó en un fuerte abrazo en el que ambos nos susurrabamos al oido un ‘te quiero’ cada uno.

Lucha siempre por lo que quieres porque eso te dará el aire de cada dia y las fuerzas necesarias para vivir…


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