Hoy vengo a hacer amigos:
Quiero hablar de esos trovadores que invaden nuestras calles, sacan sus instrumentos y, se ponen manos a la obra, plantan sus armonÃas en lugares bastante concurridos, y pasan grandes intervalos de tiempo, horas, quién sabe…, en busca de ‘animar’ nuestra vida y retirar algo del estrés con el que vamos cargando a la espalda cada dÃa, pero, ¿quién dijo que a todo el mundo le gusta su música?
QuerÃa recalcar el hecho de tocar en “lugares bastante concurridos”, ya que no se quedan ahÃ, si no que, además de tener que ‘soportar’ su musiquita de los huevos música en conocidas calles céntricas de la capital, también los tenemos que aguantar en bares, teterÃas, la terraza de cualquier “garito”, o incluso en el autobús…
Cuando te encuentras tan tranquilo, con tu pareja, amigo/s o bien solo, estudiando o leyendo un libro, vienen y empiezan a entonar con sus instrumentos su música, que bien puede ser sólo instrumental o a veces con el vocalista “inclusive”, y hay que aguantarlos un buen rato. Que yo recuerde nunca me ha agradado su música hasta el punto de ‘sentarme’ durante la melodÃa y disfrutar de ella, si no más bien, lamentándolo mucho, llega incluso a ser molesto, porque siempre te interrumpen tus que haceres…
Lo que realmente me molesta, es la desvergüenza que tienen de pedirte dinero, cuando encima, al no darles nada, por motivos tan dispares como “no tengo dinero” o por pensar “no saco la cartera porque no se quién me rodea y qué puede pasar”, te ponen mala cara. ¡¡Pero vamos a ver!!…, <<¿quién te ha dicho a tà que a mi me guste tu música señor/a.?..>>, pienso por dentro…
Y para rematar, precisamente hoy al subirme en el autobús yo iba como siempre, con mi música, mis auriculares y ese mp3 mÃo al que tanto provecho saco, cuando empiezo a percibir de fondo una melodÃa de sonidos de acordeón, no sé si alegre o qué demonios pretendÃa ser, pero el caso es que me molestaba. Apenas podÃa escuchar bien mi música, y eso que precisamente no tengo el sonido de mis auriculares a un tono muy bajo…
Y asà sin más, al cabo de un rato vienen con un humilde vaso de coca-cola para que deposite mis monedas (o billetes, vete tú a saber), a lo que suelto un discreto pero rotundo ‘No’, y me puso una mala cara…, en fin, no hagamos de esto algo redundante…
Como guinda final, me parece estupendo que toquen su música e intenten alegrar nuestras vidas, pero creo que empiezan a “pasarse de castaño oscuro”, en fin…, lugares públicos, vale, una calle, sÃ, pero no una cafeterÃa, una teterÃa, una terraza, etc.. Que si quieres escuchar música te la llevas tú, o te vas a un sitio dedicado a eso, pero yo al menos no me acerco a una teterÃa “para ver si vienen a tocar que hoy me siento mal”, si no para relajarme, o seguramente como muchos/as, para charlar. Y el colmo de los colmos…, un autobús. Dudo mucho que tengan permiso para tocar ahà dentro y, en fin, no voy a seguir dándole vueltas a lo que ya he dicho anteriormente …
P.D.: Respeto que se ganen la vida con ello, pero joder…
En fin, hasta los mismÃsimos…
« El hilo del silencio… El aire de la Nostalgia (Fin de año 2007) »

Interesante el post, a mà también me ponen de los nervios. Pero creo que podemos distinguir entre varios personajes de estos. Hay los tÃpicos que tocan fatal y lo que van es a sacarte el dinero y otros que les ves que tocan increÃble y casi saltas del asiento por darles dinero y que sigan tocando. Este tipo es el menos usual y por lo que he observado suelen ser verdaderos músicos que a menudo vienen de Iberoamérica o los paÃses de influencia rusa y no tienen papeles para buscar otro tipo de trabajo. Con esto se ganan la vida y se ve claramente que no se lo van a gastar en drogas en cuanto te gires.
Aquà en mi ciudad es bastante poco común que esto se produzca.
No obstante, este verano estuve en Cambridge (Reino Unido) y allà era bastante habitual; ahora bien, nunca se te acercaban a pedir dinero, simplemente se sentaban en algún lugar y allà tocaban dejando su sombrerito para que tú le echaras si querÃas hacerlo.
Si pasabas y no le echabas dinero pero te quedabas a escucharlos, te sonreÃan; si solo pasabas y no te quedabas a escucharlos, no hacÃan nada… y si le echabas dinero te daban las gracias con una sonrisa de oreja a oreja.
La verdad es que en una ciudad tan mágica como Cambridge, resultaba bastante bonito escuchar melodÃas mientras andabas por su mercado, por sus universidades, etc.
@kialaya: todavÃa no me he encontrado con ninguno de los primeros
, pero vaya, tocan la misma melodÃa toda su vida, los segundos quiero decir…, hasta el dÃa que sienta pena y les dé dinero jaja
@Daenyel: Depende de la ciudad, también depende de la gente…, como se suele decir “al pan pan y al vino vino”, “cada oveja con su pareja”, no puedes intentar implantar algo donde la gente no tiene costumbre a ello, al menos para mà no es asÃ